jueves, 3 de mayo de 2018

Javier Martín Dockweiler Cárdenas presidente de la Corporación de Aquino Bolivia (Udabol)

No quiere mostrar lo bien que vive para que no piensen que ostenta, pero es imposible no posar los ojos en su casa con decoración íntegra al estilo francés, en sus zapatos Prada, en su reloj Cartier, su cinturón Salvatore Ferragamo, en los bocaditos de caviar rojo y pulpo, servidos en vajilla color oro, y en el garzón listo solo para atender a dos: entrevistado y entrevistadora.


En su hogar recibe a personalidades, dice que es más íntimo y que con ello se consiguen lazos más duraderos.


Javier Martín Dockweiler Cárdenas, presidente de la Corporación de Aquino Bolivia (Udabol), de la fundación que lleva su nombre y de dos fundaciones más de la Udabol, una en Bolivia y la otra en Miami, es de esas personas que parece privilegiada (y no lo niega). Le gusta la buena vida, dice que no es un pecado, y paralelamente destaca la labor social de las instituciones que preside y que canalizan importantes recursos (no quiere dar el monto públicamente) a atención dental de forma sostenida y a hogares de niños, entre ellos las aldeas del padre Alfredo.


Nació en La Paz, nunca fue empleado, emprendió desde los 15 años con un capital de 100 dólares que le prestó su madre, los que invirtió en su primer diseño de mueble, luego vino la barraca, entre medio su primer auto Mercedes Benz a los 18, y después su centro de especialización en computación, que en la diversificación terminó en una universidad. Viene de familia de educadores, indica que gracias a eso consiguió la beca para estudiar en el Calvert, el colegio más caro de la sede de Gobierno y reconoce que esos contactos escolares le sirvieron para establecer importantes alianzas educativas, internacionales, ahora que es un empresario. Uno de sus sueños es que Bolivia tenga su primer premio Nobel y, para motivar a los científicos locales, ha invitado a varios nominados extranjeros.


Tiene tres hijos y se divorció dos veces, la última de la exmagnífica Carolina Saucedo, y su sentido pragmático lo convierte en una de las pocas personas que no considera la ruptura matrimonial como un fracaso. Se siente liberado, agrega. Tampoco le afectan las críticas, esas que lo bombardearon cuando entregó el título Doctor Honoris Causa a Evo Morales y a Percy Fernández.


¿Por qué sus temas académicos se difunden menos que su matrimonio con una exmagnífica o que sus lujos?


Son temas que no van juntos, las noticias de farándula interesan a la mayoría de la población, y no es malo; el tema académico va por otro canal, obviamente la noticia va a salir, pero no tendrá un seguimiento como la de farándula.
Estamos acostumbrados a trabajar en silencio, porque si bien lo difundimos, sabemos que llegará hasta un punto.


¿Privilegiado por la vida?


Me considero requete privilegiado. Creo mucho en esa verdad de que tú das y recibes, creo que recibo el doble. No doy para recibir el doble, pero realmente te va bien cuando haces el bien.


¿Cuando compra cosas caras, viviendo en un país tercermundista, lo obligan a sentirse culpable?


No considero un pecado darme ciertos lujos si puedo hacerlo. Soy bendecido y es bueno vivir bien. Si me ahorrara todo lo de la fundación, tendría otra casa como esta; por ejemplo no tengo una casa de campo. No soy exagerado. Tener vehículos y motos me ayuda con el estrés porque no es fácil manejar 1.400 empleados directos. Hay que sacar el sombrero a los padres franciscanos, yo no soy franciscano, necesito desestresarme y no lo veo como un pecado, más bien todos deberíamos tender a igualarnos para arriba.


¿Es chip boliviano criticar la riqueza?


Debemos lograr que la gente nos admire y siga nuestro ejemplo; la gente que no nos admira y siente envidia se hace mal a sí misma. Yo voy al revés. Que hablen bien o mal, no me afecta.


No parece muy estresable


El estrés diario es inevitable, son cuatro sedes que tenemos, es una responsabilidad, además de pagar sueldos, cumplir con las fundaciones y velar por la calidad académica. Cambiamos a una velocidad impresionante con la tecnología, ojalá que las autoridades entiendan su gran virtud, con soluciones baratas. En los pueblitos es una pena, el profesor es mal profesor, dueño del pueblo y, con lo que se le paga, todos podrían tener su tablet y educación de primera.


Ha entregado títulos Doctor Honoris Causa a políticos. ¿Ese título no tiene que ver con mérito académico?


Académico, pero también tiene que ver con superación y liderazgo. Entre los presidentes, le dimos a Evo Morales, a Lula, también a Percy Fernández, al ministro de Gobierno Carlos Romero, que sí es académico. Con Evo Morales he sido criticado, pero para mí la universidad es universal, su nombre lo dice, y tenemos que interactuar con todos, con cualquier tipo de gobierno.

¿No es un tema de supervivencia como empresa?


No lo veo así, logré conocer al presidente y sacamos, en el buen sentido de la palabra, muchas cosas, por ejemplo el título en provisión nacional, que tardaba un año en salir, costaba un montón, había que coimear. Y en una reunión de dos minutos le dije que era un invento boliviano y que deberíamos cortarlo. Llegamos a la universidad y lo anunciamos ese mismo día.


¿Tuvo muchas críticas por su relación con Evo Morales?


Se dijo de todo. Sin quitar mérito, es un líder, es el presidente, y lo que se avizora es que estará ahí. No lo hacemos por conveniencia, sino por el liderazgo nato que tiene, lo hicimos sin vergüenza porque había y todavía hay el odio de collas y cambas, y eso no cambiará nunca.


¿Alimenta lo espiritual?


Leo mucho sobre Gandhi y Buda, no porque sea budista. Me bautizaron católico pero, siendo franco, no me gustan los curas y no voy a la iglesia; el papa Francisco me encanta, siempre que puedo estoy pendiente de sus sermones. Creo en el neotomismo porque Santo Tomás fue un faro. Me alimento así, no soy religioso, voy tomando ejemplos de vida y mensajes.


¿Se le acerca gente interesada?


Todo el mundo tiene interés, que puede ser bueno o malo. Del malintencionado tengo un sexto sentido, aunque en general soy confiado; me hacen cosas, pero no viviría feliz siendo desconfiado. Sobre la envidia, es mundial y más cerca de lo que se cree. Hay que vivir con eso.


¿Envidia algo?


Tener plata no implica ausencia de preocupaciones. Dicen que la plata no hace la felicidad, pero ayuda mucho. La envidia viene desde los ancestros, trato de no vivir con ella porque, sinceramente, aquí somos millonarios de alasitas, los millonarios de verdad están afuera.


¿No envidia tener una familia?


No porque sé que podré conformar otra, no creo que me quede soltero porque soy todavía joven. Tengo hijos que me aman y creo que soy buen padre.


¿Y es buen esposo?


No podría definirme yo. El divorcio cada año crece más, tenemos una tasa que supera el 50%. Es difícil tener una relación duradera, es como una planta que hay que regar, y si no se hace, muere.


¿El divorcio es un fracaso?


No, en absoluto. Mis dos divorcios han sido tranquilos, nunca difundidos. Por ejemplo el último no duró más de 20 días y esas son buenas leyes de este gobierno. He llegado a buenos términos con mi exesposa, no ha sido un tema traumático. Ahora hay más emancipación de la mujer y, si no te llevas bien con alguien, es mejor separarse. No puedes decir por los hijos, o por el qué dirá la gente.

¿No carga con el típico ‘backup’ religioso y social?


No, ha sido acuerdo mutuo, ninguno ha sufrido. Si estás mal y no te entiendes, es más una solución que un fracaso, es una liberación. Además no es anormal, en Bolivia el índice es de 50% y 50%, te puede ir bien o mal. Yo digo que incluso es más alto, hay gente que no se divorcia porque la mujer necesita que el marido la mantenga o por lo que dirá la gente, y ambos tienen otras parejas. Habría más divorcios si hubiera menos prejuicio, y tal vez si hubiera más riqueza, porque muchas mujeres se quedan con alguien por dinero.


A veces no se separan porque hay riqueza...


También. Hay gente que vive un calvario y continúa junta. Habría sido un fracaso si mis hijos no me quisieran, pero me aman y para mí eso es suficiente. Me siento liberado y tranquilo.


¿Le gustan las mujeres bellas?


Obviamente, es la naturaleza humana. Entre los ancestros, las mujeres buscaban un hombre fuerte que les provea comida y, en esa evolución, uno busca la perfección. A quién no le gusta una mujer bella.


¿No es impedimento para usted que se roza con el mundo académico no tener una mujer con su nivel de formación?


En mis dos matrimonios, las mujeres que tuve han sido muy inteligentes. No vas a encontrar un par y tampoco me considero un genio, soy formado y, si la mujer es inteligente, también se va a formar. Ya no hay esa brecha, se aprende a la par.


¿Su accesibilidad es natural, es inteligencia emocional o estrategia de negocios?


Es espontánea, uno no puede actuar todo el tiempo. Conozco gente que trata de ser lo que no es y uno se da cuenta de quién es genuino y quién no. Mi sencillez viene de cuna, nunca me he creído más ni menos.


¿Se integra a la típica vida del cruceño carnavalero, fraterno, etc?


Hace unos años sí, porque para mí fue una gran novedad. Qué belleza tener la ‘frater’, el Carnaval, pero ya no. Aprovecho Carnaval para viajar; antes me gustaba la ‘frater’ y que la mujer esté acostumbrada, es el paraíso, pero llega a cansar, no soy monótono.


¿Cuál es su círculo social?


El empresarial, tengo muchos amigos con los que hacemos negocios, y están los motoqueros, pertenezco a tres grupos y nadie se fija en quién es quién, ni cuánto tiene, todos somos compañeros de ruta. Por ahí empieza una buena terapia, no hay estrato social.


¿Tiene todo? ¿Le falta algo?


Tener todo es que tuviera mi yate, mi avión; siempre habrá algo que falte, de naturaleza somos ambiciosos, nadie puede decir que tiene todo. Qué lindo sería tener gerentes que hagan todo mientras estás en Miami, o en París, pero el estrés es parte de la vida. Quisiera tener un jet privado que me lleve al lugar que quiera, pero tampoco lo ansío.


Donald Trump tiene mucha plata pero no es bello


Eso es subjetivo, van cambiando los patrones de belleza, de acá a 100 años no habrá ninguna raza, está escrito. Pueden verme bello o feo.


¿Y usted cómo se ve?


Yo me veo simpático.


¿Tiene cirugías?


En realidad me pongo bótox y esas cuestiones porque hay que cuidarse.


¿Juventud?


Me siento joven.


¿Miedo a la vejez?


No, eso está en la cabeza. Si no te cuidas, no vas al gimnasio y no ejercitas tu mente, vas a ser viejo en joven.


¿A la soledad?


Viene emparejado con todo. Para algunos un dolor X puede ser la muerte, y para otros sigue la vida. No tengo miedo, no pienso morir solo y tengo muchos chances. Tiene que llegar un momento.


¿Política?


Me han invitado muchas veces, pero no entraría, no es mi fuerte, no me atrae, he nacido para ser emprendedor.


Pero le gusta convivir con el poder...


No es convivir con el poder, es parte de la integración, ninguna empresa puede sobrevivir aislada, peor una universidad. Este es uno de los pocos países regidos por el Ministerio de Educación a un nivel exagerado; interactuar es importante. En cualquier país te incentivan, aquí todo es multa y mil trabas. Estamos cumpliendo una función pública, deberíamos tener el abanico abierto, pero lo tenemos bajo cien llaves. Hay mucho control que asfixia, no deja hacer academia. Pese a todo hemos logrado mucho

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